Los arqueólogos que han hecho este descubrimiento lo han catalogado como algo completamente invaluable. Se trata de más de 3.000 objetos de oro y materiales preciosos en un cementerio oculto en Kazajistán. Posiblemente, pertenecían a la realeza, pero lo que más impresiona es la calidad con que fueron tallados y fabricados los mismos.

Las montañas de Targabatai en Kazajistán

Se cree que dicho tesoro era propiedad de miembros de la realeza de un pueblo llamado Saka. Estos dominaron Asia Central ocho siglos antes del nacimiento de Jesucristo. Dentro de los objetos recuperados se encuentran aretes de oro con diversas formas, hebillas para ropa, placas de oro, cadenas, collares y anillos de piedras realmente preciosas y llamativas.

Se cree que son invaluables por el valor histórico que pueden tener para Kazajistán. Así también influye en gran manera el hecho de que pertenecía, posiblemente, a la nobleza de aquel siglo, al igual que la excelencia artesanal para poder fabricar objetos de esa calidad impresionante.

Artefactos que valen más que el oro

Una precisión completamente milimétrica refiere de manera muy positiva a las raíces de ese pueblo y de todo lo que estos podían hacer en cuanto a artesanía. Este hallazgo también muestra un poco de la historia del pueblo Saka, así como también de toda la cultura por la que se ha rodeado el mismo a través de siglos de historia.

Las habilidades sofisticadas de la antigua civilización son una razón que llenan de orgullo a los habitantes actuales. El jefe de la región de Kazajistán oriental, llamado Danial Akhmetov, dijo que posiblemente el nivel de minería, extracción, venta y fabricación de joyas que sus antepasados tenían puede ser increíble.

“Somos herederos de grandes personas y de las tecnologías”

En su momento, hace cientos de años atrás, se pudieron realizar estos collares, los cuales fueron hechos utilizando algunas técnicas muy sofisticadas de micro soldadura; un nivel completamente excepcional en cuanto a la fabricación de objetos preciosos para aquel tiempo en que se cree que fueron hechos, hace aproximadamente unos 2.800 años en la antigüedad.

Finalmente, los estudiosos de este tema tan particular siguen haciendo excavaciones y pruebas para poder determinar cuáles son los propietarios de dichos objetos. No obstante, no se descarta en ningún momento la posibilidad de que los mismos podían pertenecer a la realeza, específicamente a un hombre y a una mujer que gobernaron durante muchos años a la sociedad Saka.

Crédito de todas las imágenes: East-Kazakhstan region/east2west

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