Durante muchos años, el hombre ha estado fascinado con las maravillas de lo desconocido. Había mitos de bestias gigantescas como el Kraken que hundirían cualquier barco que se cruzara en su camino; los dioses y diosas que dispararían grandes rayos de los cielos o los engañarían de cualquier manera posible; y las arpías mitad humano mitad pájaro que barrerían y secuestrarían a seres humanos inocentes.

LA RECONSTRUCCIÓN DE UN MAPA DEL SIGLO XVI Y LA CURIOSIDAD HUMANA QUE LO HIZO

Esta fascinación estuvo presente incluso hace 430 años cuando el primer mapa dibujado a mano fue creado por Urbano Monte. Aunque el mapa ha sufrido muchos años de desgaste, el dedicado coleccionista David Rumsey y su sobrino igualmente involucrado trabajaron en la reconstrucción del atlas de 60 páginas en un mosaico. Ahora, su trabajo ha sido fructífero y las imágenes del mapa, en su forma originalmente prevista, están siendo lanzadas al público.

“Monte quería mostrar toda la tierra lo más cerca posible de una esfera tridimensional utilizando una superficie bidimensional”, explicó Rumsey. “Su proyección hace precisamente eso, a pesar de las distorsiones alrededor del polo sur”.

Aunque no se sabe mucho sobre el creador del mapa, la restauración proporciona pistas sobre cómo la gente del siglo XVI pudo haber interpretado el mundo a su alrededor, carente de dispositivos GPS y satélites que tenemos hoy en día que harían sus mapas más precisos. El mapa de 1587 muestra con sorprendente detalle el mundo desde arriba como si lo mirara desde el Polo Norte. Esto fue toda una sorpresa ya que muchos otros mapas habían elegido diferentes perspectivas de la Tierra sobre las cuales dibujar sus mapas. Además, este punto de vista sugiere que Monte quería representar la naturaleza esférica de la Tierra, que es una característica de nuestro planeta que aún se debate en este día. Otro hallazgo interesante es que el mapa incluye a Japón, que era poco conocido en ese momento. Esta inclusión probablemente se debió a la reunión de Monte con las delegaciones japonesas cuando visitaron Milán en 1585.

Como un aludir al encanto de las criaturas misteriosas de lo desconocido, el mapa tiene su parte justa de unicornios y barcos atacados por tritones. También incluye algunos lugares y masas de tierra que no existían en ese momento, y mucho menos en otros mapas. Quizás esto enfatiza la importancia de la creatividad y la curiosidad humanas, y nuestro sentido de tratar de distinguir lo que podemos de lo desconocido de nuestra manera única.

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