Los científicos que analizaron el ADN de las antiguas momias egipcias han descubierto que comparten muchos genes con personas de Europa y no de África, como se creyó desde siempre.

Este primer estudio del genoma completo de momias que datan del 1400 aC al 400 dC encontró que los antiguos egipcios estaban estrachamente relacionados con las poblaciones en el Levante, hoy Turquía, Jordania, Siria, Líbano e Israel.

El Daily Mail informa que: “También eran genéticamente similares a las poblaciones neolíticas de la Península de Anatolia y Europa. En otras palabras, los egipcios estaban emparentados con los persas, Roma y Grecia, que eran europeos de raza blanca.

Este estudio pionero utilizó avances recientes en las técnicas de secuenciación de ADN para realizar un examen más detallado genética en momias nunca antes visto.

El estudio fue publicado en Nature Communications y explica como los egipcios modernos son, en realidad, descendientes de invasores árabes. Estos comparten más ascendencia con los africanos subsaharianos que con los antiguos egipcios.

Los egipcios modernos comparten aproximadamente un 8 por ciento más de ascendencia a nivel nuclear con las poblaciones de África Subsahariana que con los antiguos egipcios.

Hay que decir que, Egipto es un crisol genético para el estudio de poblaciones antiguas, ya que era como una especie de “centro comercial mundial”. Esta es una de las razones más probables por la cual los antiguos egipcios tenían una herencia genética tan diversa, según argumenta los autores de la Universidad de Tuebingen y del Instituto Max Plank.

Según su director, Johannes Krause: “La historia de la población de Egipto es compleja porque se encuentra en la puerta de entrada a un continente y ha tenido mucha rotación histórica […] El Antiguo Egipto había sido dominado por muchas potencias extranjeras en el primer milenio antes de Cristo”.

Los investigadores intentaron establecer una exhaustiva base de datos genéticos para estudiar el antiguo pasado de Egipto por primera vez:

“Se ha debatido mucho sobre si las dominaciones extranjeras como los asirios, los nunbianos, los griegos o los romanos modificaron el acervo genético de la antigua Europa, haciéndolos más o menos africanos”, dijo el profesor Krause a MailOnline […]Queríamos probar eso y descubrimos que existe una continuidad genética entre el antiguo reino y el período romano”.

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