Los científicos de la NASA han sido capaces de comunicarse con los propulsores de la nave espacial Voyager 1, logrando encenderlos después de que estos estuvieran apagados por 37 años, lo que ha ocasionado una oleada de emoción en toda la comunidad científica, quienes esperan ansiosamente saber más de la nave.

El Voyager 1

El Voyager 1 es una sonda espacial lanzada el 5 de septiembre de 1977. El objetivo de esta sonda es explorar los límites de nuestro sistema solar y el espacio interestelar. Actualmente, esta sonda se encuentra a 13 billones de millas de nuestro planeta, lo que lo convierte en el objeto espacial hecho por el hombre que más alejado está de la tierra.

El hecho de que haya podido comunicarse con nuestro planeta es todo un triunfo, considerando la distancia tan lejana a la que se encuentra. Esta nave espacial puede viajar a 35.000 millas por hora.

El espacio interestelar

Recientemente, la sonda espacial abandonó los límites de la heliosfera, que es la zona del espacio que recibe influencia del campo magnético del sol y el viento solar, y entró en la heliopausa, la zona donde termina la influencia del sol y que une nuestro sistema solar con el espacio interestelar, una zona que nunca antes ha sido explorada por una nave humana.

Siguiendo este orden de ideas, los ingenieros del Voyager 1 quisieron intentar encender los propulsores de la zona, que estaban inactivos desde hace 37 años. Así, los científicos encendieron los propulsores y esperaron recibir la información de la sonda, que tardó 19 horas en llegar a la antena de la NASA.

Buenas noticias para el Voyager 1

Con la puesta en marcha de los propulsores de respaldo, los científicos esperan poder extender la vida útil del Voyager 1 por dos o hasta tres años más. Finalmente, se espera que la sonda nos ofrezca información sin precedentes sobre los confines de nuestro sistema solar, y lo que se encuentra más allá de este.

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