El arte en su sentido más básico es extraño. Lo que para unos podría ser un montón de basura o líneas sin sentido, para otros es una expresión en donde se sienten identificados. Sin embargo, en algunos casos, lo perturbador también puede ser llamado arte.

La vida de Zdzisław Beksinski

Zdzisław Beksinski fue un polaco que con su extraña carrera en el mundo artístico, logró cautivar a muchas personas adictas a su estilo. Él hacía obras con un aspecto lúgubre y posiblemente aterrorizante para muchos, pero los que más lo conocían aseguraron que era una persona muy carismática.

Él fue asesinado por el hijo del conserje junto a un amigo por una ridícula disputa por unos cuantos dólares. En su honor, se erigió un museo en su pueblo natal, en donde se muestran algunas de sus obras al público.

El sentido de sus obras

Admirar sus obras es un trabajo no tan sencillo, ya que estas guardan un sentido de dolor y sufrimiento que son poco fáciles de digerir. Pero precisamente eso es lo que se debe hacer, buscar la belleza en el dolor, en la miseria, en lo tenebroso que él pintó.

Si lo vemos desde otro punto de vista, Beksinski simplemente quiere dar un mensaje. El mensaje de que nadie está excepto a que las penurias nos acojan. Por ello, hay que aprender a verlas desde el otro lado de la moneda, desde el lado bello de ella; aunque suene como una locura.

Algunas de sus obras

Él a muy pocas obras artísticas les dio un nombre. La gran mayoría de los que ves fueron puestos posteriormente como guía, facilitando la búsqueda del mismo. Entre los mejores cuadros, podemos ver una especie de ciudad destruida conformada solo por figuras humanas esqueléticas, con un fondo amarillo.

Por otra parte, vemos una que muestra una especie de animal negro con patas delgadas, cabeza redonda sin rostro blanca con el frente rojo. El fondo es lo que más impresiona, ya que muestra un dolor infernal a través de un pueblo fantasma que arde en llamas.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here