La muerte y lo que pueda venir después de ella es un tema tabú del cual muy pocos hablan. Muchas religiones afirman que la reencarnación será el siguiente paso. Este planteamiento tiene muchos detractores, pero una ciudadana danesa podría comprobarlo.

Municipio de Autol

La danesa y su contacto con el alcalde

Las labores del alcalde del municipio Autol, Valentín Jiménez, eran normales, hasta que una llamada urgente e intrigante lo interrumpió. El origen de la misma era Dinamarca, y del otro lado del teléfono se encontraba una mujer llamada Jette Toft que contaba en un inglés muy confuso un mensaje abrumador.

Ella afirmaba haber vivido en su municipio en otra vida, y le mostraba sus ganas de ir a allá. El alcalde aceptó y la invitó a Autol. Sabiendo que la barrera idiomática podía seguir siendo un problema, contacto a la traductora Maite Martínez. Ella a futuro será de gran importancia ya que jugó un papel vital como testigo.

Extraño arribo

Días más tarde, todo estaba listo para recibir a Jette, la cual traía una extraña y poco creíble historia. El pueblo se había enterado de la entrevista y algunos de ellos junto a canales de televisión se apersonaron en el lugar. El coche en el que venía tenía los vidrios tintados, algo que llamó la atención del público.

Jette Toft, la protagonista de esta historia

El viaje no lo hizo sola, sino con representantes del canal danés Strix que seguirían su caso, ya que estaban haciendo un apartado muy interesante de la reencarnación. Del vehículo se baja una redactora del canal, y luego Jette, la cual tenía los ojos vendados.

Los relatos de Toft

Mientras se llevaba a cabo la entrevista privada, la danesa hablaba que desde su infancia ha tenido sueños lúcidos de una localidad muy lejana y diferente de su natal Dinamarca. Resalta que incluso soñó con unos padres diferentes a los de ella. Con todo esto, se hizo a voluntad una regresión hipnótica.

En el trance describió olivos, calles y en general, un pueblo en la península ibérica. Además, habló del alcalde de esos entonces, e incluso, recordó su antiguo apellido. Tras una larga búsqueda, no se logró conseguir una localidad. Pero luego de que mencionase un molino y una ermita de la virgen de la Nieva, todo concordó a la perfección con Autol.

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