Prácticamente desde que el hombre ha mirado el cielo, ha encontrado fenómenos inusuales que llaman mucho su atención. Sabiendo esto, digamos que el primer registro confiable de un hecho de este tipo ocurrió muchísimo antes de lo que pensábamos.

Los sobrenatural y lo divino por la ciencia

Para nadie es secreto que la tecnología moderna nos ha dado herramientas que nos permiten responder preguntas que antes se encontraban sin respuestas. Un vivo ejemplo de ello, son los fenómenos espaciales o de los cielos. En siglos pasados, antes de los años 1600, todo lo extraño e impensable era elevado a un nivel divino, de dioses y espectros. Cosa que cambió mucho con el paso del tiempo.

Así pues, con la llegada de los telescopios, muchas fueron las dudas que pudieron solventarse. Con este nuevo sistema de observación comenzaron investigaciones espaciales desde tierra ahorrándose mucho dinero y evitando trabas gubernamentales al ser un método netamente casero. El hombre comenzó a interesarse mucho más en las estrellas y en las millones de cosas que el cosmos nos tenía por contar.

El avistamiento de Cotton Mather

Cotton Mather fue una reconocida figura pública que tuvo lugar en los Estados Unidos a finales de 1690 e inicios de 1700. Su amplia trayectoria lo llevó a asuntos públicos muy importantes, entre los que yace la observación lunar. A través de un telescopio refractario, Mather monitoreaba la Luna para entenderla y ampliar su conocimiento. Pero lo que él nunca supo, es que encontraría e informaría del primer posible evento OVNI.

Según los informes entregados por él, logró observar un haz de luz que sobrevolaba por la superficie de la luna. Si bien fue un avistamiento inusual por la forma de la luz y su trayectoria, hasta el día de hoy se manejan diversos móviles del qué pudo haber ocasionado aquel hecho.

Lo interesante del informa

Muchas personas quedaron intrigadas por lo que había pasado y por lo que Cotton Mather había visto. Las opiniones de las posibles causas sobraron, y la posición de las religiones de la época siempre en estos casos es la misma. “Es obra de Dios”. Sin embargo, el descubridor fue mucho más allá y pensó algo diferente.

Si bien no supo con exactitud qué fue tal luz, él hizo uno de los primeros registros de OVNI de la historia. En vez de (como hacían todos) asumirlo como un evento religioso, simplemente expresó que se trataba de un evento extraño.

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