¡Los libros de cocina antiguos son como una panacea para las enfermedades modernas!

¡Los libros de cocina antiguos son como una panacea para las enfermedades modernas!



Hace seis meses, los medios mundiales informaron que la mezcla, creada según el libro de medicina inglés antiguo del siglo IX, destruyó hasta el 90 por ciento de Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, una de las cepas resistentes a los antibióticos de esta bacteria que causa la enfermedad. en el ojo. Solo el antibiótico vancomicina, el principal fármaco utilizado en el tratamiento de MRSA, tuvo el mismo efecto.

Y la droga, que recientemente fue galardonada con el Premio Nobel de Medicina, no habría sorprendido a los médicos de la antigua China.

El farmacólogo chino Tu Yuyu descubrió el fármaco artemisinina, que trata la malaria en la década de 1970.

Pero la planta de la que se obtiene esta sustancia, el ajenjo (Artemisia annua L), se ha utilizado para tratar las fiebres, incluidas las provocadas por la malaria, ya en el siglo III o IV.

Tu Yuyu inventó una cura para la malaria después de leer textos de medicina tradicional china que describen recetas a base de hierbas. El camino hacia el descubrimiento y el reconocimiento fue muy difícil porque hubo que probar cientos de especies de plantas. Además, la atmósfera política en China en la década de 1970 era difícil. Pero su tenacidad dio sus frutos. La artemisinina se ha convertido ahora en un importante fármaco antipalúdico.

Su historia es inusual en la medicina moderna. Sin embargo, la artemisinina no es la única sustancia aislada de las plantas. Otro medicamento contra la malaria, la quinina, se elabora a partir de la corteza del árbol L. officinalis que se encuentra en las selvas tropicales de América del Sur. El analgésico morfina se ha aislado de la adormidera (Papaver somniferum L) y la estricnina venenosa del árbol Strychnos nux-vomica L.

Estas plantas se han utilizado con fines medicinales durante siglos e incluso milenios antes de que los químicos pudieran aislar sus componentes más activos.

¿Es posible que los médicos puedan descubrir nuevos fármacos simplemente estudiando antiguos tratados médicos, como hicieron Tu Yuyu o los especialistas ingleses? La respuesta a esta pregunta es ambigua. Los textos farmacológicos antiguos en chino, árabe, griego o cualquier otro idioma antiguo no son fáciles de estudiar por diversas razones.

Pero incluso con estas deficiencias, existe un gran potencial en los libros de medicina antiguos para el descubrimiento de nuevos fármacos. Esto requiere la colaboración entre farmacólogos, historiadores y etnofarmacólogos que estudian la medicina tradicional de diferentes culturas.

Esta cooperación no es un proceso fácil, porque cada uno de los especialistas siente que habla diferentes idiomas. Pero los grandes ejemplos citados anteriormente nos recuerdan que el resultado puede ser excepcional, especialmente cuando se busca tratamiento para enfermedades comunes.

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